Historia

La Casa Michoacán de los Guindos data de principios de siglo y originalmente sirvió como casa del mayordomo del fundo Los Guindos.  En el año 1942, la casa emplazada en 5000 metros de terreno fue comprada por el matrimonio Neruda Del Carril, quienes se habían conocido en España donde Pablo Neruda era Cónsul. A la muerte de la primera esposa del poeta se casan  y viven algún tiempo en Michoacán, México; por lo que el nombre de esta casa es una simbiosis de estos recorridos  que se concretan en un hogar en La Reina, el que fue  reparado y reacondicionado con dos chimeneas y un altillo, además de la construcción de dependencias como un bar y pequeñas habitaciones de alojados.

         Delia del Carril, de nacionalidad argentina, decide establecerse en nuestro país junto al poeta. Ella es una aristócrata, muy culta y políticamente muy activa, milita en el partido comunista en Francia y México y presenta a Neruda con toda la corriente artística bullante de la época. Rafael Alberti le dedica poemas y todos se encandilan con esta mujer que, a sus 50 años, encanta también al poeta y cónsul 20 años menor que ella. Juntos inician un trabajo intenso en ayuda de los refugiados por la Guerra Civil Española, impactados severamente por la muerte de su amigo Federico García Lorca. En honor a él, Neruda bautiza el anfiteatro que ha construido al interior de su casa en La Reina. Por este anfiteatro pasarían grandes personalidades como Violeta  Parra y el Ballet Ruso. La Casa, recibe a artistas, intelectuales y políticos de la época en interminables tertulias. Delia se dedica a apoyar a su marido en todas sus actividades sociales, políticas y de creación literaria; revisa y corrige sus trabajos como las Odas Elementales  y el Canto General, que el poeta escribe en su escritorio construido en un altillo sobre su biblioteca  o bajo un gran árbol en el patio cuando el tiempo lo permitía.

         Cuando el presidente Gabriel González Videla proscribe al Partido Comunista, Pablo Neruda tiene que escapar por las panderetas traseras, al lado del anfiteatro para no ser apresado; mientras él se encuentra en el extranjero, Delia se dedica a la edición del Canto General, que Neruda termina mientras está en México, entre otras tareas que éste le encomienda.

         Cuando Neruda regresa, Delia prepara su recepción en el país, aunque está pronta la separación de ambos. Antes que esto suceda, Neruda celebra sus 50 años con diversas personalidades políticas como Salvador Allende, Volodia Teilteimboim, Alejandro Lipschutz, entre muchos otros, en la Casa Michoacán. En esa ocasión, Neruda presenta unos manuscritos y los sepulta en algún lugar del jardin de la casa en una ceremonia de la cual existen sólo registros fotográficos. Nunca se ha podido ubicar ese bloque de concreto, a pesar de los intentos de diversos investigadores.

         Posterior a la separación de Neruda, Delia del Carril transita entre Argentina y Francia, finalmente se establece en este último lugar y la casa es arrendada al primer jardin infantil de lo que fuera Ñuñoa. Cuando la Hormiguita regresa, se dedica a trabajar todo su talento artístico  y se integra al Taller 99 de Nemesio Antunez. Reacondiciona el antiguo bar de Neruda como taller y despliega su talento plástico principalmente en el grabado y expone en Chile y en el extranjero. Delia del Carril vivió el resto de su vida allí en Michoacán de los Guindos, hasta que la muerte vino a recogerla a los 104 años de edad.

La casa, entonces, se sometió definitivamente al abandono, manteniéndose apenas en pie gracias a Rosita, asistente y gran amiga de Delia que la acompañó y cuidó hasta su muerte en 1989. El tiempo y el deterioro se hizo patente en la casa, que ya había quedado en muy mal estado después del terremoto del año 85. Por su importante peso histórico, se creó en 1997 la Corporación Delia del Carril, entidad que restauró la casa junto a  arquitectos, escritores y jóvenes estudiantes voluntarios, quienes, junto al apoyo de los intelectuales que vivieron de cuerpo presente la época de oro de Michoacán, aportaron los fondos monetarios para mejorar la estructura de la casa. Así, restauraron techos, escaleras y pisos, despejaron el jardín que se había vuelto selva, arreglaron el antiguo escenario del patio.

Desde entonces, la Casa Museo y Centro Cultural se ha constituido en espacio cultural y social en La Reina.  En ella, se alberga una importante colección de obras de Delia del Carril y de quienes han donado obras para su exposición en este espacio. Se conserva aún parte importante de los bocetos originales de la obra de esta artista, así como sus grabados en cobre que aún no han sido expuestos. Su casa, su dormitorio y la que fuera la biblioteca de Neruda también está expuesta al público y ha recibido importantes donaciones de libros a la espera de ser clasificados debidamente para el uso en sala de quienes deseen visitarla.  La sala que albergaba el taller de Delia, fue destinada a reuniones de organizaciones vecinales, juveniles y de juntas de vecinos. Su gran patio interior (terreno de 5000 mts cuadrados) se ha provisto de una carpa de más de 200 mts cuadrados para diversas actividades como seminarios, cursos de pintura, exposiciones, encuentros internacionales, cenas de camaradería, entre otras. En su anfiteatro, se han realizado conciertos, lectura de poesía, encuentros literarios, charlas, conmemoraciones, obras de teatro,  entre otras. Sus usuarios son las agrupaciones de vecinos de la comuna, la sociedad de escritores de Chile (SECH), Colegio de profesores, federaciones de estudiantes, agrupaciones artísticas,  compañías de teatro, etc.

Por ahora, debido al estado de la casa post terremoto, se han suspendido todas las actividades por razones de seguridad y se está a la espera de conseguir los fondos para su restauración.

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