Aporte Cultural

La contribución de la Casa Michoacán, que evoca pasajes muy significativos de la historia cultural de nuestro país, rescata creación literaria y plástica, acción histórica y política, es sin duda un espacio repleto de mística y arte conjugado en un pedazo de tiempo interminable. Todo aquel que pisa este gran parque logra entender las creaciones que en estos espacios surgieron y se apropian de estos saberes antes inexistentes por el descontexto.

Las obras de Delia del Carril, que comienza un intenso trabajo en el Taller 99 de Nemesio Antunez pasados los 70 años de edad, sólo se entiende en el contexto de su historia y de su hogar. Su edad madura no fue impedimento para que realizara obras de gran formato que reflejaban una avasalladora fuerza y vitalidad juvenil. Obras monocromas y un grueso trazo dan cuenta de grandes figuras humanas y en especial de caballos, cuya anatomía conocía bien desde su infancia en Argentina. A través de los caballos lograba expresar todo tipo de sentimientos humanos, la amistad, la ternura, el amor y la relación de pareja.

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